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Celebrando a Gabriela

20 de febrero de 2008

La próxima semana viviremos una fiesta para el alma… y la inteligencia.

Sucede que desde el lunes 25 hasta el viernes 29, en las recientemente refaccionadas instalaciones del Centro Simón I. Patiño, los habitantes de la ciudad de los anillos tendremos la oportunidad de sumergirnos en la vida y obra de Gabriela Mistral, una de las más altas y entrañables cumbres de la literatura y el pensamiento latinoamericano.

Todo comenzará el lunes a las 20:00 con un Concierto de Gala de la soprano chilena Isabel Aldunate, quien –según “papá Google”- ha compartido el escenario con artistas de la estatura de Joan Manuel Serrat, Ana Belén y Atahualpa Yupanqui.

Luego, los días martes y miércoles, también a las 20:00, los expertos en la obra de la ganadora del Premio Nobel de Literatura de 1945, Jaime Quezada y María Inés Zaldívar harán uso de la palabra para conducirnos por los diversos y luminosos caminos de la escritora homenajeada.

Además, durante toda la semana permanecerá instalada una excelente muestra gráfica que retratará los hitos más importantes en la prolífica vida de la autora de Desolación, Tala, Ternura y Poemas de Chile, acaso sus poemarios más intensos.

El Centro Simón I. Patiño se encuentra ubicado en la intersección de las calles Independencia y Suárez de Figueroa. En mi feliz condición de responsable de la difusión y comunicación de los eventos culturales de dicho centro, será un placer y un honor el darles la bienvenida.

Happy birthday, maldito Bryce

19 de febrero de 2008

“Nunca he escrito una novela porque las que quería escribir ya las ha escrito Alfredo Bryce Echenique”

Joaquín Sabina



Hoy es el cumpleaños número 69 de Alfredo Bryce Echenique, “culpable” de algunos de los memorables momentos que últimamente me ha hecho vivir esa anciana loca que solemos llamar Literatura.

Llegué a Bryce de pura chiripa. Un amigo me recomendó su No me esperen en abril (el mismo que adquirí con una modesta parte de mi modesto primer sueldo de periodista en diciembre del ’97), lo leí y, de inmediato, caí rendido ante su propuesta.

Y es que Bryce (el “maldito Bryce”, como le canta su admirador y amigo Joaquín Sabina) retrata en el libro antes mencionado y en Un mundo para Julius –que acabo de terminar- la intimidad de la más recalcitrante oligarquía limeña. De esa manera asistimos como privilegiados voyeurs al espectáculo de las mansiones, los country clubs, los viajes al exterior, los autos de lujo y, claro, al amor, el garbo, la frivolidad, los prejuicios y los sentimientos que se desbordan en esa específica clase social.

El escritor limeño nos muestra, de la mano de unos infantes orejones e inolvidables, el inexorable y universal paso de un ser humano hacia su madurez: desencanto incluído, estupor incluído, inocencia suprimida.

Así que hoy, en tu cumpleaños con una cifra tan “kamasutresca”, querido Bryce levanto una copa (que a Dios gracias no es imaginaria) y celebro la existencia de narradores como vos que son capaces de levantar el telón de las existencias y mostrarnos, así sea por un segundo y con carcajada incluída, los misterios que sacuden el alma de este extraño animal que las frías enciclopedias suelen llamar hombre.