“La vida es como una caja de bombones…” -solía repetir ese auténtico sabio solar llamado Forrest Gump- “… y nunca sabes de cuál te va tocar”, podríamos complementar.
Es por eso que al evaluar este 2008, en mi caja de bombones no hay ni una sola opción amarga. Todo ha sido para bien: los ojos extraños que a veces me miran con amor, la yesquera congénita, el campeonato ganado en la Nur, la partida de algunos imprescindibles… “Todo es para bien”, me digo, y, a fuerza de repetirlo, lo he empezado a creer.
Últimamente, por ejemplo, el arte se ha constituido en una generosa fuente de momentos indelebles. Hoy quiero compartir un par de ellos.
Ya soy canción

Sucede que este artista -injusta y naturalmente desconocido- sacó un CD altamente recomendable en el que incluye mi “celebérrimo” (ja, ja, ja, ¡yeah!) “Turismo de vos” (rebautizado allí como “Quizás”) en ritmo de balada-rock que ha gustado y escandalizado gratamente a muchas personas (lo de "y mi lengua lúbrica besando tus labios menores...", produce cada taquicardia...).
Ya antes, otros queridos habían musicalizado textos míos (o fragmentos de ellos), en orden cronológico: Gustavo Rivero, Verty Bracamonte y Animal de Ciudad pero, el pertenecer a un disco compacto –o, como decimos en Vallegrande, a un Compact Disc- ¡es otra cosa!
Además, otro motivo de orgullo es que estoy dentro de una producción con la que ideológicamente sintonizo, y es que compartir la redondez de un disco con canciones como: “Zamba Canuta”, “Power People”, “Ese niño”, “Barrios”, “Dibi-Dibi” y “Sexi-Sexi”, entre otras, es un lujo del que me siento legítimamente orgulloso. ¡Qué otra cosa, sino, se podría esperar de un álbum que titula: “No te entiendo pero podemos conversar”!
El CD cuesta 20 bolivianos. Prometo dos cosas: averiguar dónde es adquirible e intentar subir la canción en cuestión.





